No he venido a cerrarte heridas,
sino hacerme mi hueco.
Por ahora me vale el de tu cama, el de tu cuello,
el que formas con las manos cuando te enciendes un piti,
entre tus piernas o entre tus brazos.
No he venido a cerrarte heridas, sino hacer que se te olviden las que tienes.
Y a abrir la mia,
donde me quedo a dormir,
te escribo de noche y en silencio
y te susurro por dentro que no quiero irme de tu piel.
Que he hecho de ella hogar y refugio.

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